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Hradčany, el monasterio de Strahov, Petřín y la ciudad Pequeña

Hradčany

,  Libor Sváček, archiv Vydavatelství MCU s.r.o.

Al oeste del Castillo de Praga se extiende el barrio de Hradčany. Desde el tercer milenio a. C., este entorno ha sido poblado continuadamente, aunque aquí nació una ciudad medieval a eso de 1320 y no recibió los derechos como ciudad hasta 1598. Su centro es la plaza Hradčanské abierta hacia la entrada principal del Castillo de Praga – hacia el Primer Patio. Por su situación privilegiada, en la plaza hay muchos espléndidos palacios de cortesanos e instituciones religiosas, por ejemplo el palacio renacentista de los Lobkovic (más tarde también de los Schwarzenberg) con decoración esgrafiada (1545–1563), en el cual está ubicada la exposición permanente del Museo Militar.

En la parte lateral del portal del palacio arzobispal se encuentra una puerta que da al palacio de los Šternberk, en cuyo interior se encuentran colecciones muy valiosas del Museo Nacional de Arte, dedicadas al arte antiguo europeo.

Al lado de los palacios de los nobles y sus lujosos jardines (por ej. el jardín del palacio de los Černín), en Hradčany se pueden encontrar numerosos templos, por ej. el extenso Loreto de K. I. Dienzenhofer (de 1722).

Sin embrago, Hradčany nunca han sido una ciudad típica. Las casitas burguesas del siglo XIV se hacen pequeñas a la sombra de los palacios, especialmente en el barrio llamado Nuevo Mundo. Hoy día lucen sus fachadas renacentistas o de estilo barroco temprano, generalmente. El encanto de estas casas humaniza la monumentalidad majestuosa de los palacios y contrasta con ellos.

El monasterio de Strahov

,  Libor Sváček, archiv Vydavatelství MCU s.r.o.

Al sur de Hradčany se extiende el Monasterio premonstratense de Strahov , fundado a mediados del siglo XII, que ha sido remodelado y ampliado muchas veces. Por encima de todo destaca su aspecto barroco, pero la remarcable iglesia de San Roch, de principios del siglo XVII, y las paredes romanas reflejan la compleja evolución de las obras realizadas en esta zona. Sus extensos edificios alojan tanto el monasterio como el Monumento a la Literatura Nacional y la rica Pinacoteca de Strahov. Mucho interés tiene la biblioteca, que incluye unos 130 000 libros, 2 500 manuscritos, de los cuales los más antiguos datan del siglo IX, y unos 1 500 incunables, además de los legados de 1 200 escritores checos. Acentúan esta riqueza los armarios de estilo barroco y la decoración barroca original de las salas de la biblioteca: la salas Teológica (1679) y Filosófica (1784).

Petřín

,  Libor Sváček, archiv Vydavatelství MCU s.r.o.

Strahov ya forma parte de los Vergeles de Petřín, restos de un antiguo coto que a partir del siglo XII se reemplazó por viñedos y jardines. Hoy día es posible seguir una ruta para mirar el paisaje, que pasa por Petřín y mide unos dos kilómetros. Aporta información sobre las curiosidades locales, como, por ejemplo, la Torre mirador de Petřín, de 60 m de altura, y que es una copia de la Torre de Eiffel de París, o el curioso Laberinto de espejos, creado para la Exposición Jubilar de 1891, lo mismo que la Torre mirador. En Petřín se encuentran también una decena de estatuas y grupos escultóricos y el funicular.

La ciudad Pequeña

Petřín y el Castillo de Praga encierran entre ellos la Ciudad Pequeña, antes llamada la Ciudad Menor y aún más antiguamente, la Ciudad Nueva. Ya en el siglo VIII existió en esta zona un pueblo dedicado al comercio, pero cuando el príncipe Břetislav trasladó desde allí a los colonos judíos a la otra orilla de Vltava, se convirtió en ciudad residencial de los nobles checos y de los plenipotenciarios de los emperadores vecinos. Incluso hoy día tienen su sede allí muchas embajadas.

La Ciudad Pequeña obtuvo los derechos ciudadanos de Přemysl Otakar II en 1257. Ya en aquel entonces, su centro era la Plaza de la Ciudad Pequeña con la iglesia de San Nicolás, más tarde reconstruida por Kryštof y Kilián Ignác Dienzenhofer (1704–1752). San Nicolás junto con el colegio jesuita vecino se considera el edificio religioso más monumental y más tradicional del barroco tardío praguense.

Originalmente el templo protestante de la Santísima Trinidad, después de perder los protestantes el levantamiento, fue entregado a los católicos y consagrado a la Virgen Victoriosa; era la primera iglesia barroca de Praga. A partir de 1628 fue albergue del Niño Jesús de Praga.

,  Libor Sváček, archiv Vydavatelství MCU s.r.o.

La base barroca esconde el templo agustiniano de Santo Tomás, para el cual se pidió un altar de P. P. Rubens en 1636. Hasta hoy día se puede admirar aquí ese altar. La grandiosidad de muchos de los palacios barrocos de esta área (por ej. el de los Thun en la calle Nerudova de J. Santini de 1726) y el encanto de los jardines barrocos (por ej. el jardín Vrtbovská con estatuas de M. B. Braun, de 1730, o el jardín Ledeburská de J. Santini, de 1720) están inspirados en el Palacio de Albrecht de Wallenstein (1624–1630), quien reunió 22 casas, una fábrica de ladrillos y varios jardines a partir de las confiscaciones de bienes a los protestantes, después de la Batalla de la Montaña Blanca. En ese lugar hizo construir su espléndida residencia, una parte de la cual se usa en la actualidad como cámara superior del parlamento del país. El famoso Adrien de Vries (1626–27) ornamentó el hermoso jardín para Wallenstein con sus estatuas de bronce, aunque ahora sólo se pueden encontrar las copias. Las originales fueron robadas por los suecos en 1648 y aún hoy siguen en Drottningholm.

,  Libor Sváček, archiv Vydavatelství MCU s.r.o.

Antes de la época de Albrecht de Wallenstein, las residencias aristocráticas eran mucho más modestas, aunque destacaban por la misma majestuosidad, cosa que demuestra, por ejemplo, el Palacio de los Smiřický en la plaza de la Ciudad Pequeña, aunque su fachada fue modificada parcialmente después de 1763. Por cierto, justo desde ahí partió el grupo de señores checos hacia el Castillo el 23 de mayo de 1618, furiosos por la constante vulneración de las libertades religiosas y los derechos de los protestantes checos, por lo cual defenestraron a los escribientes “indignos” para manifestar su enfado. Esta defenestración, tercera en la historia de este país, inició no solamente el levantamiento de los estamentos, sino también la Guerra de los Treinta Años. Al lado del palacio de los Smiřický se encuentra el Palacio de los Šternberk, donde se produjo un gran incendio en 1541 que destruyó la Ciudad Pequeña y también el Castillo de Praga.

De los edificios más antiguos de la Ciudad Pequeña el más impresionante es la iglesia sanjuanista de la Virgen bajo la Cadena, de 1169. Su antesala gótica con las torres está situada delante de las ruinas de las murallas románicas y el presbiterio fue remodelado en la época del Barroco. Los sanjuanistas fueron llamados los Caballeros de Malta a partir de 1530 y su deber era proteger el puente de piedra.